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Brie, el rey de los quesos franceses que encantaba a Carlomagno

Francia ostenta el honor de ser una de las grandes regiones queseras del mundo. Tanto es así que sus habitantes se vanaglorian de tener un queso para cada día del año. De entre todos ellos, el brie es uno de los más tradicionales y valorados, pues está considerado como el rey de los quesos franceses.

Se elabora con leche de vaca cruda, en la región del mismo nombre, que se sitúa al este del país. Y es uno de los más vetustos de la carta quesera, cuyo gusto suave repleto de matices lácticos, que a muchos le trae a la mente la mantequilla, y textura cremosa lo convirtieron en el preferido de Carlomagno. Aunque la historia nos cuenta que otros reyes posteriores también fueron grandes devotos de esta variedad como Luis XIV o Luis XV. Pero la reputación de la que actualmente goza se la otorgó el concurso promovido por el diplomático Talleyrand en 1814, en el marco del Congreso de Viena, en el que cada jefe de Estado asistente a dicho congreso concurrió con el que consideraban el mejor de su país. Y el ganador fue el brie, más concretamente la variedad de Meaux, que se coronó como el 'rey de los quesos franceses', un apelativo que hoy mantiene.

Asimismo, la familia del brie es muy extensa y engloba numerosos tipos, cuya denominación está en función de la región en la que se produce: Coulommiers, Montereau, Nangis... No obstante, lo más reputados son Meaux y Melun, pues gozan de la distinción de AOC (Denominación de Origen Controlada) y DOP (Denominación de Origen Protegida) respectivamente. Aunque cada uno cuenta con un gusto característico, todos tienen en común un tiempo de maduración de cuatro semanas y un contenido final de grasa del 45%.

El brie y el camembert son quesos diferentes

Queso brie.Queso brie.Queso brie.

Por otra parte, las características organolépticas tan similares entre brie y el camembert lleva a muchos a confusión. Sin embargo, hay diferencias. La primera es el área de producción, pues mientras el brie se elabora, tal y como hemos anticipado, en la región del mismo nombre, el segundo se hace en Normandía. Además, el brie incluye crema y el camembert no, lo que conlleva que el primero contenga más porcentaje de grasas. No obstante, la diferencia clave estriba en el gusto, que en el caso del brie es a mantequilla con un ligero retrogusto salado; a diferencia del camembert, en el que prevalecen las notas afrutadas y a setas.

Es conveniente sacarlo media hora antes, pues a temperatura ambiente está mejor

Rico en proteínas, pero también en grasas

Como el resto de sus parientes, presenta un patrimonio nutricional bastante interesante. Sin ir más lejos, es muy generoso en proteínas, pues contiene 20,75 g por cada 100, según la Base de Datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Tal y como hemos comentado en otras ocasiones, son esenciales para la salud muscular y ósea, la formación de los tejidos, las hormonas e incluso algunos neurotransmisores.

Además, es muy rico en minerales relacionados con la salud de los músculos y los huesos como el calcio, el fósforo y el potasio, que además ayuda al buen estado del sistema nervioso. Claro que también proporciona una buena cantidad de sodio, que, aunque es necesario para mantener el equilibrio hídrico del organismo o la transmisión y generación del impulso nervioso, también incrementa la presión arterial si se consume en exceso, por lo que quienes tienen problemas de hipertensión deben andar con ojo a la hora de consumirlo.

Foto: iStock.Foto: iStock.Foto: iStock.

En su composición también hay buenas cantidades de vitamina A, implicada en la salud visual, especialmente la nocturna; D, que ayuda al fortalecimiento del sistema inmune y la absorción del calcio, siendo una aliada de la salud ósea, dental y muscular; y K, coadyuvante de la coagulación de la sangre, lo que le ha hecho valedora del apelativo de la 'vitamina antihemorrágica'.

Sin embargo, presenta un contenido de grasas a tener en cuenta, pues 100 gramos comportan en torno a 28 gramos, lo que incrementa el contenido calórico a 335 kcal por cada 100 gramos. Así que quienes tienen que rendir cuentas ante la báscula o mantener a raya el colesterol deben consumirlo con moderación y en el marco de una dieta sana, variada y equilibrada.

En la cocina

Aunque en el supermercado lo más habitual es toparnos con cuñas o porciones pequeñas, el brie original se presenta en ruedas de gran tamaño. No obstante, el modo de conservación es el mismo; es decir, debemos guardarlo empaquetado o en una bolsa con autocierre en la nevera, a una temperatura que oscile entre los 4°C y 7,7°C. En el momento de consumirlo, es conveniente sacarlo media hora antes, pues a temperatura ambiente es como mejor se disfrutan sus cualidades organolépticas, ya que los sabores pierden autenticidad con el frío.

La textura cremosa y el sabor suave, repleto de matices lácticos, que regala esta variedad, lo hacen ideal para degustar con colines o sobre una rebanada de pan, mucho mejor si es una variedad bien consistente, horneada y caliente. Aunque los mejores compañeros de juego son los frutos secos, especialmente las nueces, y las frutas como las peras, las uvas, los higos, las manzanas o los albaricoques. También marida muy bien con el membrillo, la miel e incluso las cebollas caramelizadas. Asimismo, su textura funde muy bien, siendo ideal para incluir en carnes, como los medallones de solomillo, las tortillas o los sándwiches. Por lo que respecta a los vinos, los mejores aliados son los ligeros con aromas afrutados o los blancos suaves.



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