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Ruta por las mesas imprescindibles de Roma

Hay que visitar la Ciudad Eterna al menos una vez en la vida. Y si se puede viajar a Roma en alguna ocasión más, bienvenido sea tan apetecible plan. Hoy os descubrimos una completa guía gastronómica para disfrutar al máximo de una estancia inolvidable.

El mejor desayuno. La Casa del Caffé

Iniciar el día a pocos pasos del majestuoso edificio del Panteón es uno de los mejores comienzos posibles. Además, aquí el café es de excelente calidad y se paga a unos precios por debajo de los habituales en la ciudad (expresos por 0,90 euros y capuchinos por 1,10 euros, aproximadamente). Es un pequeño café con encanto, siempre animado y muchos romanos lo incluyen en su rutina para saborear una taza humeante a media mañana o por la tarde.

El restaurante más antiguo. La Campana

Un establecimiento muy afamado debido a su historia: este restaurante atesora más de 500 años de antigüedad. Aunque es mundialmente reconocido, se gestiona de manera familiar. La Campana es una trattoria sencilla que ofrece platos de cocina tradicional y que se encuentra cerca de la plaza Navona, en un pequeño callejón. Merece la pena probar sus platos de pasta casera.

Las osterias

La Carbonara.La Carbonara.La Carbonara.

Cuando viajas por Italia resulta imprescindible conocer las osterias, esos locales que recuerdan a nuestras tabernas, en las que se prueba comida rica y honesta, normalmente a precios populares. Hay muchas y casi ninguna defrauda, pero señalamos dos:

Margutta es una osteria cercana a la Vía del Corso y frecuentada por los propios romanos. Destaca por su ambiente romántico y vintage. Es ideal para una cena.

La Carbonara lleva a pleno rendimiento desde hace más de un siglo. Es famosa porque los comensales se despiden escribiendo mensajes en las paredes. Hay que probar sus raviolis de ricotta y nueces, están deliciosos.

Precios ajustados. Otto Bistrot

Perfecto para los que busquen un local sencillo de cocina tradicional en el cual no faltan los platos de pasta a precios muy económicos. En Otto se puede salir satisfecho por unos veinte euros por comensal, un ticket medio muy por debajo de lo que suele ser habitual en esta ciudad.

Los ultramarinos (o salumeria). Roscioli

Salumeria Roscioli.Salumeria Roscioli.Salumeria Roscioli.

Los paladares gourmet disfrutarán mucho con este concepto gastronómico. Se trata de establecimientos similares a nuestros ultramarinos en los que se sirven productos típicos, de alta calidad y una amplia variedad de delicatessen. En una atmósfera genuina se prueban los mejores quesos, panes recién horneados, embutidos, aceites, conservas y vinos. La visita obligada es Salumeria Roscioli, la más popular inaugurada allá por 1824. Cuenta con tres espacios diferentes para recrearse con sus más de trescientos tipos de quesos, sus cien tipos de embutidos o su extensa bodega que alberga más de tres mil etiquetas. También se compran los productos para llevar.

Un local familiar. Taverna dei Fori

Cuatro generaciones consecutivas han gestionado este restaurante situado junto al Foro y el Coliseo, un establecimiento visitado por decenas de celebridades internacionales. Manteles de cuadros, mesas de madera, ambiente cercano y precios ajustados son sus señas de identidad. Uno de los platos típicos son los espaguetis con salsa de hongos porcini y salchichas, aunque están también deliciosos los espaguetis amatriciana y la pasta a la putanesca. En Taverna dei Fori Imperiali ofrecen buena materia prima: si eres amante de la burrata, no dejes de pedirla.

Buen pescado. Capo Boi e Il San Lorenzo

Capo Boi.Capo Boi.Capo Boi.

Seleccionamos dos imprescindibles (también entre los italianos) para organizar una cena especial a los más devotos de los frutos del mar.

Capo Boi es un restaurante especializado en pescado de ambiente elegante. ¿Qué pedir? Mejillones, almejas, ostras, tartar de gambas, carpaccio de lubina, gambones, ensalada o pasta del mar… Lo difícil es elegir cuando sus pescados se catalogan siempre entre los mejores de la ciudad.

Il San Lorenzo es otra de las visitas imperdibles para los amantes del marisco y el pescado. Se ubica en los alrededores del campo Dei Fiori y siempre ofrece un producto fresquísimo (bacalao, atún, camarones, ostras…) y de mucha calidad. En Il San Lorenzo hay que probar espagueti con almejas, la pasta de farro con anchoas, con huevas de erizos... Buena carta de vinos.

Buena pizza. Da Baffetto

Da Baffetto.Da Baffetto.Da Baffetto.

Los que prefieran probar una auténtica pizza de masa ligera, crujiente, elaborada al horno de piedra y al estilo romano tienen que acudir a esta pizzeria. Un local sencillo, pequeño, con encanto, de estilo familiar, pero en el que es posible que tengas que esperar para poder entrar. En la carta hay más de veinte variedades de pizza (la especial de la casa está deliciosa) que se acompañan de ensaladas, bruschettas y postres.

La cocina de la mamma. Grandma Bistrot

Se ubica en una de las localizaciones emblemáticas, el Quadraro Vecchio (ese barrio es una joya). Allí encontramos una osteria muy coqueta, con flores frescas en las mesas, un pan casero recién horneado y que homenajea las recetas de toda la vida con un toque contemporáneo. Incluye en su carta propuestas veganas y una interesante selección de cervezas artesanales y vinos. En Grandma Bistrot los domingos sirven un brunch que merece la pena.

El capuchino. Bar Amore

Un café con muy conocido por los locales y regentado por una familia encantadora: afirman que aquí se prepara desde hace años uno de los mejores capuchinos de la ciudad. Es una cafetería tradicional en la que además están muy ricos los paninis, la repostería (imprescindibles sus pastelillos de crema y los cruasanes) o los helados. Perfecto para tomar un tentempié a precios más que ajustados.

El café legendario. Greco

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Inaugurado en 1760 está considerado el café más antiguo de la ciudad y el segundo más antiguo de Italia (detrás del veneciano Florian, que abrió en 1720). Se encuentra en plena Via Condotti, muy cerca de la plaza de España. Hay que visitarlo: cruzar sus puertas te hará retroceder en el tiempo. Cuenta con una decoración repleta de detalles vintage y pequeñas de obras de arte. Se encuentra siempre muy animado. En Greco hay que decantarse por el vermut: lo acompañan de una apetecible torre de aperitivos.

Al rico helado. Il Gelato di San Crispino

Un paraíso para los amantes de los helados: copas, tarrinas, bolas, sorbetes, merengues… Todas sus especialidades se elaboran con productos naturales y la variedad de sabores es interminable: melón, uva, frutos rojos, marsala, café, nata, bergamota, cítricos, cacao, gorgonzola, Amaretto, caramelo, armañac… La estrella es el helado gourmet de San Crispino: entre sus ingredientes se encuentra la crema de miel.

Un mercado tradicional. Testaccio

Mercado Testaccio.Mercado Testaccio.Mercado Testaccio.

Para experimentar un mercado romano auténtico, es obligatorio acercarse hasta uno de los barrios más genuinos, Testaccio. Además de pasear por sus calles históricas y visitar la pirámide, hay que adentrarse en el mercado. Cuenta con más de cien coloridos puestos que exponen sus productos frescos, frutas, verduras, flores y artesanía.

Una copa al atardecer

Atlante.Atlante.Atlante.

Imperdibles estas dos direcciones. ¡Y con excepcionales vistas!

Hotel Raphaël. Perteneciente a la cadena Relais&Châteaux, es un clásico hotel de lujo situado cerca de la plaza Navona que tiene un jardín interior precioso y una impecable terraza; una de las mejores para disfrutar del ocaso contemplando las cúpulas de la ciudad. También cuenta con un restaurante ideal para cenas románticas.

Atlante Roof Garden. Es una de las terrazas más bonitas de Roma, no solamente por las espléndidas panorámicas que ofrece, sino por su decoración elegante, cuidada al detalle y cuajada de flores y vegetación. Aquí se puede tomar un cóctel, buen vino, café e incluso acudir al brunch dominical.



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