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Confitar la cebolla, una idea deliciosa y muy versátil

La cebolla confitada siempre es un plato bien recibido. Ahora bien, no hay que confundirla con la cebolla caramelizada pues la diferencia entre ambas radica en el azúcar principalmente. Aunque es cierto que muchos cocinillas no hacen distinciones entre ambas recetas y consideran que son dos maneras diferentes de llamar al mismo producto, nada más lejos de la realidad.

En concreto, la versión confitada de este alimento se cocina con aceite, sal y a fuego muy lento. Su versatilidad hace que la podamos usar en multitud de platos como guarnición que, casi siempre, suele encantar al comensal.

Por su parte, la caramelizada, que resulta igual de rica pero un poco más calórica, se cocina con azúcar y aceite (más o menos unas 4 cucharadas de azúcar por cada cebolla que preparemos). En algunas versiones también se le agrega vino dulce o incluso tinto. Todo ello se cocina a fuego lento.

Podemos añadir bicarbonato sódico a la receta para acelerar el proceso en el caso de que tengamos prisa

La cebolla caramelizada presenta un aspecto más oscuro y crujiente y resulta perfecta para aderezar ensaladas o acompañar queso de cabra. Podemos tener la previsión de preparar una buena abundancia de cebolla confitada en la nevera que, eso sí, debemos cocer al baño maría una vez metida en los botes. Así nos durará meses, aunque es cierto que la caramelizada aguanta más. Esto se explica por la acción del azúcar, que es un excelente conservante.

Lo cierto es que nuestra cebolla confitada no contiene azúcar, ni falta que le hace. No en vano, la cebolla posee abundantes hidratos de carbono y son precisamente estos hidratos los que le aportan este dulzor sin necesidad de añadir azúcar.

No en vano, el propio azúcar de la cebolla aflora cuando la dejamos cocinarse en su propio jugo. Esto es conocido como la reacción de Maillard, que surge cuando los azúcares de la hortaliza se transforman en caramelo como consecuencia del calor. Todo un dulce exquisito, con muy pocas calorías e ideal para los diabéticos.

Metiendo algo de prisa a la reacción de Maillard

Sin embargo, es cierto que a la cebolla confitada le gusta tomarse la vida con calma y necesita cerca de una hora e incluso algo más para que quede perfecta. En el caso de que la paciencia no forme parte de tus virtudes o quieras acelerar el proceso por cualquier circunstancia, hay trucos para acortar la espera.

Foto: iStock.Foto: iStock.Foto: iStock.

Sí, puedes echar mano del bicarbonato sódico para rematar antes la faena. Pero ten la precaución de usarlo en las proporciones adecuadas, pues de lo contrario puedes arruinar el plato. Normalmente la dosis adecuada es que por cada 500 gramos de cebolla, debemos añadir un gramo de bicarbonato.

Desentrañado uno de los trucos para su preparación, turno de abordar la receta.

Ingredientes:

4 cebollas2 cucharadas de aceite de oliva1 cucharadita (de postre) de sal1/2 cucharadita (de postre) de bicarbonato sódico

Preparación:

Pelamos las cebollas y las cortamos en pequeños trozos o en plumas. Calentamos previamente el aceite en una cazuela baja o en una sartén, a nuestro gusto.

Incorporamos la cebolla y la sal y la rehogamos durante aproximadamente 2 minutos. Es ahora cuando podemos agregar el bicarbonato que le dará un reprís al asunto. En muy pocos segundos empezaremos a apreciar cómo se confita y empieza a perder los jugos. Tras unos cinco minutos, destacará su color caramelo. Quince minutos más tarde ya estará más que lista.

¿Y con qué nos la comemos?

Es obvio que no solemos comerla tal cual, aunque es cierto que hay quienes sienten auténtica devoción por esta receta y son capaces de comerla así, sin más acompañamiento que un trozo de pan para rebañar.

Pero es posible que no a todos convenza este plan, para ellos aquí va un plantel de buenas ideas para disfrutar de la cebolla confitada. Toma nota:

Hamburguesas.

El toque de sofisticación definitivo para reconvertir una vulgar hamburguesa en el no va más.

Foto: iStock.Foto: iStock.Foto: iStock.

Cualquier plato de pasta con cebolla confitada en la ecuación incrementa sus posibilidades de éxito. Puedes añadir atún o cualquier otro elemento que maride.Una tosta de queso de cabra rematada con cebolla confitada y ya tienes a tus comensales en el bote. También puedes sustituir el queso por foie o por cualquier otro ingrediente cuya mezcla te convenza al paladar.

En suma, la cebolla confitada resulta un plato simple, rápido y sano con el que podemos deleitarnos sin males de conciencia. Además, su versatilidad la hace perfecta para platos de carne o pescado.



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